martes, febrero 07, 2006

Gloria al verano

Hoy pasé con el colectivo por la entrada de un Carrefour, y los carteles decían "Vuelta al Colegio". Enormes fotos mostraban chicos sonrientes, exhibiendo sus nuevos guardapolvos, mochilas, lápices, cartucheras y demás adminículos. Me puso triste. Pese a que a esta particular altura de mi vida eso ya no me afecta directamente, cada vez que cerca del final del verano empiezo a escuchar hablar del comienzo de las clases, me pone triste. Detesto el calor del verano que me hace transpirar con el mero esfuerzo de pensar, pero el final me entristece. Cuando chico, me encantaba el verano. Era el mejor período del año, sin obligaciones ni compromisos. Y en la escuela tenía que estar encerrado con tipos a los que generalmente no conocía, ya que solía cambiar de compañeros cada año, dejando que pase el tiempo hasta la hora de salida. (Y eso que me iba bien, y que solía ser abanderado, etcétera.) Por todo eso, el fin del verano me entristece, me recuerda a los últimos helados, las últimas bajadas a la playa, las últimas mañanas y tardes tirado leyendo novelas baratas de ciencia ficción. Por todo eso, y por razones harto distintas a las de la publicidad de Quilmes, ¡Gloria al verano!, que se nos muere prematuro este año.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo vivo al lado de una escuela. Así que cuando el verano termina (o no tanto, ya más o menos por esta época) me empieza a entrar una angustia suicida.

Anónimo dijo...

Comparto la gloria! Y la angustia también...

Anónimo dijo...

Aquí comienza la primavera... ¡no se que es más triste!

Saludo